Liber Gomorrhianus

13 Noviembre, 2015 – Espiritualidad digital

El coche de la mujer de Lot

la mujer de lot   Y, de repente, mientras escuchábamos a Jesús, nos encontramos en Sodoma y Gomorra. No son, precisamente, dos destinos vacacionales muy cotizados. Puede que a los frioleros les atraiga un poco como turismo de invierno, por aquello del fuego. Pero el azufre no es, precisamente, perfume de azahar. Y el calor es soportable hasta cierto punto; cuando te abrasas en él, deja de ser agradable.

     El día en que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo. Puede que los calentólogos vean aquí el origen del cambio climático, pero lo que provocó semejante calentamiento no fueron emisiones de CO2, sino los pecados de los hombres.

   Acordaos de la mujer de Lot. Cuando huía de la quema, no tuvo otra ocurrencia que mirar atrás, preocupada porque se le quemaba el coche en el garaje… Quedó convertida en estatua de sal. Cuando salía de Roma, san Benito tuvo la misma tentación. Y se arrojó desnudo a un zarzal con tal de no volver la vista.

   Mira: tú y yo queremos dejarlo todo atrás para seguir a Cristo. No es nada lo que dejamos, sino polvo y cenizas. No vayamos a ser tan bobos de tener otra nostalgia que la del Cielo.

(TOI32V)

“Evangelio