Evangelio 2018

10 noviembre, 2015 – Espiritualidad digital

¿Y por qué hay que dejar propina?

propina   Lo malo de las propinas es que se han convertido en obligación. Aunque te hayan servido mal, aunque hayas pedido un entrecot poco hecho y te lo hayan servido chamuscado, tendrás que dejar propina. Si no la dejas, pensarán que eres un tacaño y no valoras el trabajo del empleado.

   Llevando las cosas un poco más allá, pensad en lo ridículo que resultaría el que un cliente, al entrar en un restaurante, invitase al camarero a sentarse a la mesa y le sirviese él. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa»? ¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú»?

   Eso, precisamente, es lo desconcertante del Amor de Dios. Que, cuando volvamos del campo y, tras haber trabajado para Él, nos veamos en su presencia, se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo (Lc 12, 37). Y no, precisamente, porque tenga nada que agradecernos. Lo hará porque nos ama. Y dará el Cielo en propina a quien tan mal le sirvió en la Tierra.

(TOI32M)

“Evangelio