Evangelio 2018

8 noviembre, 2015 – Espiritualidad digital

Elige cuándo quieres ser juzgado

juzgado   Ante el Juicio de Dios compareceremos todos. Sin embargo, no todos seremos tratados por igual. Unos serán tratados con misericordia y absueltos de sus culpas, mientras otros serán justamente condenados. La diferencia entre ambos, por extraño que pueda parecer, no residirá en la gravedad o el número de sus pecados, sino en el tiempo: en el momento en que se hayan presentado ante el Tribunal.

   Ahora es tiempo de misericordia. Ahora, el Tribunal divino imparte, desde todos los confesonarios de la Tierra, sentencias de absolución y de ternura. Cualquier pecador que allí se acerque arrepentido de sus culpas, por muchas y graves que sean, recibirá el abrazo de Dios Padre y la regeneración interior.

   Sin embargo… ¡Cuidado con los escribas! Buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa. Sucede que quien a sí mismo se tiene por justo, y exige ser tenido por tal entre los hombres, jamás se arrodillará ante un confesonario. Y, si lo hace, será para decir: «No tengo pecados». El pobre necio tendrá que esperar a ser juzgado de sus crímenes después de la muerte. Y, entonces, ya no habrá confesonarios. Sólo justicia.

(TOB32)

“Evangelio