Evangelio 2018

4 noviembre, 2015 – Espiritualidad digital

Las cosas, claras

las cosas, claras   A nuestra falta de fe debemos achacar la falta de frutos. No hay otra causa.

   Nos quejamos de que viene poca gente a las iglesias; de que surgen pocas vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa; de que contamos con pocos jóvenes en nuestras parroquias… E, inmediatamente, pensamos: «Debemos ponerlo más fácil, hacerlo más atractivo». Como tenemos miedo de que los pocos que hay se marchen, intentamos por todos los medios que no se aburran ni se asusten: les organizamos actividades, bajamos el nivel de exigencia moral y espiritual, les damos todo lo que quieren… Y, al final, se marchan de todas formas. En el fondo, nuestra lenidad les causa risa. Cualquiera diría que nuestro mayor temor no es que las almas se condenen, sino que nos quedemos sin clientes. No somos dignos del Señor.

   Mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío».

   Las cosas, claras. ¿Qué se van? ¡Que se vayan! Jesús, de hecho, se quedó sin clientela; míralo en la Cruz. Pero, ahora, mira los frutos… Mírate a ti. ¿A quién estás siguiendo? Entonces, haz lo que Él. No tengas miedo.

(TOI31X)

“Evangelio