Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

3 Noviembre, 2015 – Espiritualidad digital

Dios y el dormitorio

dormitorio   Me han hecho pensar algo, y rezar mucho, las palabras del invitado al banquete real que se excusa con el pretexto de su propia boda: Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir. Lo del naturalmente se las trae; porque supone que lo natural es que, para quedarse a solas con su esposa, el hombre tenga que pedirle a Dios que no cuente con él.

   «¿A quién le importa lo que hacemos mi cónyuge y yo en nuestro dormitorio? ¿Acaso hacemos daño a alguien? ¿Acaso tiene que entrar en mi dormitorio el Papa, o el sacerdote, para decirme lo que debo y lo que no debo hacer? ¡Eso es asunto reservado! Sólo nos importa a mi cónyuge y a mí».

   Y, así, el lecho conyugal se convierte en un punto oscuro del Cosmos, en un lugar sin Ley de Dios. ¿Es eso intimidad? ¿O es convertir el dormitorio en jaula de bestias, guiadas tan sólo por el instinto?

   Recordad, esposos, que vuestro dormitorio es santuario; que allí sois invitados en una fiesta donde un Esposo y una esposa mayores que vosotros os llaman a participar de su alegría. Y, recordando todo esto, manifestad vuestro amor como hijos de Dios.

(TOI31M)

“Evangelio