Evangelio 2018

2 noviembre, 2015 – Espiritualidad digital

La Cruz en la puerta oscura

muerte   Epicuro, que no era ningún Padre de la Iglesia, decía que la muerte no debe preocuparnos; mientras estamos aquí, ella no está, y, cuando llega, somos nosotros quienes nos hemos ido. Como sofisma, o como ejercicio de ingenio, la frase puede pasar. Pero lo cierto es que lo malo de la muerte no es tanto la propia muerte como el temblor que produce. Antes de llegar, se deja sentir, porque el corazón tiembla a la vista de esa puerta oscura hacia… ¿Hacia qué? He ahí el temblor.

   Que no tiemble vuestro corazón; creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos el camino?

   No conozco otro consuelo para el temblor que produce la muerte que estas palabras del Señor. Para el cristiano, Cristo no es sólo la Vida; Él es también la muerte. El Crucifijo se quedado en esa puerta oscura, y la ilumina con una claridad amorosa. Es su muerte, no la mía, la que cruzaré, si en vida me mantengo unido a Él. Y, a través de esa misma muerte suya, llevado sobre sus hombros entraré en la Vida.

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“Evangelio