Liber Gomorrhianus

27 Octubre, 2015 – Espiritualidad digital

Deber de gratitud

gratitud   Es deber de gratitud. Cuando el grano de mostaza, que se ha visto humillado y pequeño por su insignificancia, se hace un arbusto, y aquél que no era nada se encuentra elevado sobre los demás árboles, en recuerdo de lo poco que era, y agradecido a quien lo hizo crecer, deja que los pájaros aniden en sus ramas. No se engríe, no se quita de encima a tan pequeños inquilinos como quien con su esfuerzo ha construido una casa para sí, sino que se presta a servir de hogar para que otros seres pequeños rompan sobre él el cascarón y alcancen, también como él, su plenitud.

   Tú eras nada, y menos que nada. Por ti solo, no habrías hecho en tu vida más que el ridículo. Sin embargo, el Señor te tomó en sus manos y te nombró príncipe de su Pueblo, pastor de sus ovejas, y guía para caminantes extraviados. El propio Dios quiso albergarse en tu alma, y de choza desvencijada pasaste a ser Palacio Real. ¿Acaso vas ahora a rechazar a quienes se acercan a ti buscando el consuelo divino? ¿Vas ahora de despreciar a los pobres que buscan en ti refugio y ayuda? ¡Qué ingrato serías!

(TOI30M)

“Evangelio