Liber Gomorrhianus

25 Octubre, 2015 – Espiritualidad digital

¿De qué te sirve ver si no te mueves?

ver   Cuando leemos el milagro de la curación del ciego Bartimeo, quizá nos parezca que el beneficio recibido por aquel hombre consistió en poder leer El Quijote prescindiendo de la versión en braille. Pero habrá que decir que, en ese caso, los verdaderos ciegos somos nosotros. Los ojos de aquel hombre, al cabo de un tiempo, se cerraron de nuevo para no abrirse más. Si en eso consiste todo el milagro, habría que haberle puesto fecha de caducidad.

   Estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Así viven muchos: ven pasar a los santos, y les piden dádivas. Pero ellos siguen allí, al borde del camino, sin mover un pie, no vayan a cansarse. Aplauden, ríen, lloran, protestan… Pero no hacen nada. Y así vivía Bartimeo, hasta que sus ojos vieron al Señor.

   Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino. ¡Ésa es la verdadera gracia! Tras ver a Cristo, no quiso perderlo de vista. Y se movió, y caminó, y dejó de pedir a los demás para entregarse él. Y, una vez cerrados sus ojos por la muerte, siguió adelante por su camino y alcanzó la vida. ¿De qué te sirve ver si no te mueves?

(TOB30)

“Evangelio