Liber Gomorrhianus

16 Octubre, 2015 – Espiritualidad digital

Los pelos de mi cabeza

pelos   Y, digo yo, ¿por qué va a molestarse Dios en contar los pelos de mi cabeza? ¿Acaso me hará más santo el tener más pelo? Porque, en ese caso, voy fatal.

   Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados. No sólo tiene Dios contados los pelos de mi cabeza, sino que sabe en qué se distingue cada uno de ellos de los demás. A Dios le intereso; le interesa todo lo mío; cada detalle de mí se le hace importante. Y me conoce mucho mejor de lo que yo me conozco a mí mismo, y de lo que nadie en este mundo podrá llegara conocerme jamás. Por eso se le hace tan fácil comprenderme.

   Y no es que me preocupe particularmente la alopecia. Pero el saber que Dios me conoce tan profunda y amorosamente me hace descansar. Cuando pienso que un gesto o una palabra mías han podido no ser comprendidos, o que quizá me hayan malinterpretado, me acerco al sagrario, me arrodillo, miro a Jesús y digo: «Si Tú me entiendes, si Tú me conoces, si Tú me comprendes… ¿qué me importa que los hombres me entiendan mejor o peor?». Rápidamente llega la paz. Y me atuso el pelo.

(TOI28V)

“Evangelio