Evangelio 2018

13 octubre, 2015 – Espiritualidad digital

Por qué Jesús no se lavó las manos

lavarse-las-manos1   Cuando Jesús acudió al Jordán para ser bautizado, Juan se sorprendió de que el Cordero, llamado a limpiar los pecados, buscase limpieza para Sí. Y le respondió el Señor que le convenía cumplir la Ley (Cf. Mt 3, 14-45). Siendo Dios, quiso cumplir con todos los preceptos para redimir al hombre. Pagó impuestos siendo el Hijo, se sometió a Caifás y a Herodes siendo el Rey…

   Como el fariseo se sorprendió al ver que no se lavaba las manos antes de comer… ¿Por qué, entonces, no se lavó las manos? ¿Fue un descuido?

   Sin duda, no. No se lavó las manos por la misma razón por la que no guardó el Sábado y por la que se sometió, finalmente, a la maldición legal del Madero. No rompió la Ley, pero la abrió a una Ley superior: la de la santidad de los hijos de Dios. Y, para ello, era necesario rasgarla y hacer en ella las incisiones precisas para que se trascendiese a sí misma hasta alcanzar el orden nuevo.

   Jesús no se lavó las manos para gritar que esas mismas manos, llagadas en la Cruz, serían la fuente donde las nuestras, sucias por el pecado, alcanzarían la verdadera limpieza.

(TOI28M)

“Evangelio