Liber Gomorrhianus

12 Octubre, 2015 – Espiritualidad digital

La verdadera dicha de María

vpilar   No sé si aquella mujer, al gritarle a Jesús ¡Dichoso el vientre que te llevó! sabía bien a qué dicha se refería. Quizá pensaba, con secreta envidia, que de un Hijo así puede presumir una madre; que pocos problemas causaría a aquélla que lo engendró un joven tan bueno, tan guapo y tan inteligente; o que todas las vecinas felicitarían a la madre de un hombre así…

   Es posible que aquella mujer no sospechara, ni por lo más remoto, el dolor que aguardaba a la Virgen. Quizá no pudo atisbar el filo de la espada que traspasaría el corazón inmaculado de la Madre de Dios. El Calvario, aún, estaba demasiado lejos; al menos, para aquella mujer.

   Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen. Con todo, María era dichosa; mucho más dichosa de lo que aquella mujer imaginaba. Isabel, su pariente, se lo dijo con más conocimiento: Dichosa tú, que has creído (Lc 1, 45)

   La dicha de María es la de quienes aman a Dios; la de los santos del Cielo; la de los elegidos. La única dicha que hace feliz al hombre incluso entre los dolores más punzantes. La dicha de quienes son fieles…

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“Evangelio