Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

10 Octubre, 2015 – Espiritualidad digital

Tu vientre fue patena

vientre   «Dichoso el vientre de María, la Virgen, que llevó al Hijo del eterno Padre». Así reza una antífona que la sagrada liturgia dedica a la Madre de Dios. Está inspirada, probablemente, en las palabras que aquella mujer de entre el gentío le dedicó al Señor: Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te engendraron.

   Es curioso cómo, al menos en la traducción española, la palabra «vientre» aparece en la Escritura para designar la idolatría de la carne: Su dios es el vientre; su gloria, sus vergüenzas (Flp 3, 19), dice san Pablo refiriéndose a los hombres carnales. Y, en otro momento: Esos tales no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a su propio vientre (Rm 16, 18).

   En ambos casos, la palabra «vientre» podría sustituirse por «carne» sin que el sentido sufriera demasiado. Porque, a fin de cuentas, todo parece gritarnos una sola verdad: la carne convertida en Dios es abominación e idolatría que pierde para siempre al hombre. Sin embargo, la carne convertida en receptáculo de Dios, esto es, en patena, eleva al ser humano a la bienaventuranza eterna y ensalza su dignidad a alturas divinas.

   No es lo mismo pecar contra la pureza que comulgar.

(TOI27S)

“Evangelio