Liber Gomorrhianus

2 octubre, 2015 – Espiritualidad digital

Sólo los niños tienen ángeles

ángeles   No hay otra manera. Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los cielos. Porque, en ese Reino, sólo hay un Padre, y nadie podrá cruzar las puertas del Paraíso si no las cruza como hijo.

   No me refiero sólo al «más allá», sino también, y muy especialmente, al «más acá». Vive en el Cielo quien vive en esta tierra como hijo pequeño de Dios.

   Sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre. La devoción al ángel custodio nos hace niños. El adulto prefiere custodiarse a sí mismo, se apropia de su vida y vela por ella. Si se siente indefenso, pagará una escolta, contratará una empresa de seguridad e instalará alarmas en las puertas de su casa. Pero todo lo pagará con su trabajo, porque su vida es suya y él se encarga… Hasta que no haya dinero en el mundo capaz de salvarlo de la muerte. Ese día perecen sus planes.

   El niño está indefenso, y su Padre lo cuida. Y, si su Padre es Dios, manda a los ángeles que protejan a su pequeño. Quien vive en el Cielo no se busca la vida; se deja cuidar. Bienaventurado él.

(0210)