Evangelio 2018

1 octubre, 2015 – Espiritualidad digital

Los que van por delante

setenta y dos   Cuando envía Jesús a setenta y dos discípulos por pueblos y aldeas, no envía setenta y dos salvadores, sino heraldos cuya misión es preparar el camino al único Salvador. Los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.

   El apóstol no es un mesías. No le van bien los aplausos, ni la fama, ni las adhesiones inquebrantables, ni las alabanzas. El apóstol, como Juan, desea ocultarse y desaparecer, porque no quiere anunciarse a sí mismo. Si le echan en cara sus pecados, no se altera: el nunca dijo que fuese impecable, sino que, siendo pecador, había sido elegido para anunciar al Santo.

   El apóstol no quiere que lo miren. Quiere levantar los ojos de los hombres para que busquen a Cristo, pero él prefiere ser ignorado.

   A toda alma, por perdida que esté, le llega la hora en que Cristo la visita. Pero si antes no ha habido un apóstol que prepare al alma para reconocer a su Señor, la visita podría terminar en fracaso.

   Mira a tu alrededor. Y date prisa en cumplir tu cometido. Tienes muy cerca a personas que van a ser visitadas por Dios. Prepárale el camino.

(TOI26J)