Liber Gomorrhianus

29 Septiembre, 2015 – Espiritualidad digital

Miguel y Satanás

Miguel   La enemistad entre Dios y el Demonio tiene un nombre: Miguel. Todo el odio que Satanás guarda hacia su Creador lo vuelca en el arcángel, porque de él se sirvió Dios para derrotarlo. También odia al hombre. Pero, con el hombre, su odio tiene salida, porque muchas veces logra engañarlo. Sin embargo, con Miguel, el odio de Satanás se vuelve espumarajos por la frustración; nada puede contra él.

   Satanás fue creado «luz bella», ángel repleto de hermosura. Al caer, esa hermosura devino en horror. Como novia despechada a quien el novio plantó junto al altar, aún se viste el traje blanco, ya raído, para tratar de recordar quién fue. Se disfraza de ángel de luz y se presenta a los hombres, para llevarlos a la oscuridad con piadosos argumentos. Y suplanta al propio arcángel, inspirando pecados bajo la excusa de un servicio al propio Dios. ¡Cuántos cismáticos han sido vistos por sus secuaces como ángeles de luz divina!

   Veréis a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre. Mira a Cristo, y verás que los ángeles sólo le sirven a Él. Sabrás distinguir al falso ángel cuando veas que se sirve de Dios para sí mismo.

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