Liber Gomorrhianus

27 Septiembre, 2015 – Espiritualidad digital

Las bondades del apetito irascible

apetito irascible   El apetito irascible es el impulso que nos mueve a eliminar los obstáculos interpuestos entre nosotros y aquello que deseamos. Desde cortar el lazo que ata un regalo hasta derribar a empujones la puerta atascada cuando hay un incendio, todo ello viene dictado por el apetito irascible.

   Si tu mano te hace caer, córtatela… Si tu pie te hace caer, córtatelo… Si tu ojo te hace caer, sácatelo… Pueden parecer palabras duras. Salvo que entendamos las bondades del apetito irascible.

   Una amistad, un ordenador, una afición, un deporte… Todo ello es bueno. Pero si, en un momento, cualquiera de estas realidades se convirtiese en fardo que me impidiese acercarme a Dios, bien haría en desprenderme de ella inmediatamente con tal de alcanzar a Dios lo antes posible. Si por un deporte dejo la misa, si por un ordenador no hago oración, si por una amistad queda el corazón atado a tierra… Más te vale entrar manco en la vida.

   Lo único que importa realmente es alcanzar a Cristo. Y, por alcanzarlo, lo que haya que quemar se quema, lo que haya que perder se pierde, y lo que haya que tirar se tira. Sea malo o bueno. Vale la pena.

(TOB26)