Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

23 Septiembre, 2015 – Espiritualidad digital

La pobreza que nos hace libres

pobreza   Nuestra pobreza es la riqueza del mundo.

   Un mundo poblado por cristianos ricos –Dios nos libre de semejante pesadilla– sería un mundo de esclavos. Porque si aquéllos que están llamados a liberar al mundo se encuentran encadenados a los bienes terrenos, ¿quién liberará a los cautivos del pecado?

   Los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: – «No llevéis para el camino ni bastón, ni alforja, ni pan ni dinero». Y esa pobreza de los apóstoles era la que les proporcionaba la libertad de movimientos que los convertía en don para el mundo.

   El problema no reside en tener o no tener cosas. El verbo que emplea el Señor no es «tener», sino «llevar». Quien tiene cosas y es capaz de marcharse sin llevar nada consigo es pobre y es libre. Pero quien no sabe moverse sin llevar encima lo que tiene es un pobre esclavo, y es rico aunque tenga poco.

   Dios no nos quiere parados, sino en movimiento. Cando Él llama, debemos ser capaces de salir de inmediato sin poner condiciones, afrontando las dificultades del camino y las incomodidades que conlleva no querer echar raíces en la Tierra, sino en el Cielo.

(TOI25X)