“Evangelio

16 Septiembre, 2015 – Espiritualidad digital

Debilidades

vino   Confieso que, cuando me presentan a alguien, la primera impresión siempre me determina un poco a la hora de saber con quién estoy. Supongo que nos sucede a todos. Y, en este sentido, tiendo a encontrarme más a gusto con personas que comen y beben bien que con aquéllos que ni comen ni beben. Los abstemios que casi nunca tienen hambre me dan miedo. Es algo irracional, supongo… Y es que hasta los mayores ascetas de entre nuestros santos han sido personas de buen apetito. San Pedro Damián, que no comía más que dos veces por semana, cuando lo hacía siempre acompañaba la comida con vino. Y, en un viaje a Francia, se queja por carta de la mala calidad del vino que le habían servido en una tierra de vinos tan generosos.

   Viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: «Mirad qué comilón y qué borracho». Me consuelan mucho estas palabras. Ya sospechaba yo que habría estado a gusto con Jesús.

   Y lo estoy ahora. También como y bebo con Él cada día en el altar. Pero, cuando llegue al Cielo, ya resucitadas mis pobres tripas, confío en un buen banquete con la mejor compañía. ¡Debilidades!

(TOI24X)