Liber Gomorrhianus

9 Septiembre, 2015 – Espiritualidad digital

Mañana no; hoy

hoy   ¿Basta con ser pobre para salvarse? ¿Basta con padecer hambre para ser saciado en el Cielo? ¿Basta con llorar ahora para reír en la vida eterna?

   Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.

   ¿No es necesario amar a Dios? ¿No es preciso alimentarse con la Eucaristía? ¿No hace falta acoger como salvador a Cristo?

   He aquí nuestro error: por un lado pensamos en el reino de Dios como en un lugar emplazado más allá de la muerte. Por otro lado, pensamos en la relación con Cristo como un medio para llegar a ese lugar.

   Pero el reino de Dios está aquí, al alcance de la mano, si la mano no está llena de tierra. Por eso el pobre lo encuentra antes. La Eucaristía es ya reino de Dios, pero quien acude a ella con el estomago lleno no puede gozarlo. El gozo de ser salvado por Cristo es ya vida eterna; pero sólo quien ha llorado al verse perdido puede reír y gozar su salvación.

   En definitiva: que no es mañana. Que es hoy. Salvo que tengamos otra cosa que hacer.

(TOI23X)