“Evangelio

5 Septiembre, 2015 – Espiritualidad digital

La boutique del pan de mi cuñado

   Desde que mi hermana tuvo la ocurrencia de regalarle a mi cuñado un armatoste para confeccionar pan, le echa la culpa a su marido de sus «supuestos» kilos de más. El caso es que mi cuñado, de no ser un magnífico ingeniero, habría sido un panificador de prestigio con boutique del pan y todo. No he probado sus delicias de harina, pero las fotografías que me envía mi hermana cada vez que un pan sale del armatoste abren el apetito. Pan de pasas, pan de chapata, pan campesino, barra gallega… ¡Puffff! Ayer vino, y hoy pan.

   Con todo, y a pesar de la boutique de mi cuñado, me quedo con el pan que hicieron los discípulos de Jesús: Arrancaban espigas y, frotándolas con las manos, se comían el grano. Es la plasmación más real del Padrenuestro. Porque quien come lo que encuentra según camina come el pan de cada día. Y no se preocupa por el mañana, porque vive entregado a las manos amorosas y providentes de Dios. Si pensase en el mañana, se agobiaría. ¿Cómo estar seguro de encontrar trigo? Pero sólo piensa en que mañana Dios lo seguirá cuidando. Creo a estas personas tampoco les preocupan los kilos.

(TOI22S)