“Evangelio

4 Septiembre, 2015 – Espiritualidad digital

Sobre el vino y sus efectos

Catas-de-vino-en   Aunque, en este mundo, el vino añejo se tiene por mejor y más valioso que el nuevo, en el Reino de los Cielos el vino nuevo es el que trae la Redención. Cristo lo hace todo nuevo (nuevo testamento, cántico nuevo, nueva alianza, nueva creación, hombre nuevo y vino nuevo). Sin embargo…

   Nadie que cate vino añejo quiere del nuevo, pues dirá: – «Está bueno el añejo».

   Y es que el mundo tiene «sus cosas». Las palabras del Señor son ciertas como la vida misma. Cuando una persona cata el vino añejo del pecado, deja de apetecer el vino nuevo de la gracia. Y es que uno de los efectos del pecado es la apatía para los bienes espirituales. Si un lujurioso dice «me aburro en misa», no te extrañe. La afición por la Eucaristía es incompatible con la lacra de la lujuria.

   El vino añejo del pecado quema el paladar del alma. No se pasa en un momento de pecar a apetecer la oración. Antes debe preceder una penitencia, un ayuno que devuelva al paladar del alma su sensibilidad. Y cuando, purificada el alma, se gustan las mieles de los bienes del Espíritu, todo el sufrimiento queda compensado con creces.

(TOI22V)