Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

3 Septiembre, 2015 – Espiritualidad digital

La distancia justa

distancia   Amaneció, y Jesús oraba junto al lago. Alguien lo vio. Pudo ser el niño de algún pescador, que había madrugado junto a su padre. Corrió hacia el Maestro, y tras él se acercó el padre. En menos de media hora, la población entera se agolpaba en torno a Él. Subió a una de las barcas, la de Simón, y le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

   Si Jesús no hubiera subido a aquella barca, el discurso de las parábolas habría sido un discurso imposible. También en el Monte se apartó un poco de quienes escuchaban y se situó sobre ellos, a fin de poder instruirlos. Y, llegada su hora, se apartó al Calvario y subió a la Cruz para, desde esa distancia, redimir al género humano.

   Tienes que estar en el mundo para redimirlo. Pero si los agobios y placeres de la tierra te atrapan en su red, te volverás mundano y no podrás llevar a tus semejantes el Amor de Cristo. Por eso, también tú tienes que buscar la distancia justa. Te la darán la oración y la mortificación. Ellas harán que estés en el mundo sin ser mundano.

(TOI22J)