“Evangelio

Septiembre 2015 – Espiritualidad digital

¿A donde vayas?

a donde vayas   Los hay lanzados. Llega uno (que así lo llama el evangelista), se encuentra con Jesús, se enamora, y le dice así, a bocajarro: Te seguiré a donde vayas.

   ¿Tú sabes lo que dices? Cuando a la promesa de seguir al Señor añades ese a donde vayas, ¿eres consciente de a dónde va Jesús? Si lo supieras, si vieras ante ti el Monte Calvario y el cuerpo de Cristo agonizante, colgando de un madero, ¿mantendrías ese a donde vayas con tanto entusiasmo? Mira que más cerca del Señor de lo que tú estás estaba Pedro, y, tras realizar la misma promesa, por tres veces gritó con juramento que no conocía a Jesús. ¿Serás tú más que Pedro?

   Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.

   En atención a tu debilidad, el Señor te lo ha dicho más suavemente que yo. Pero toma nota.

   Tu corazón es noble. Has conocido al Señor, y han entendido que la vida no tiene sentido si no es para seguirlo a Él… Pero ahora debes ser humilde, y saber que tú solo no puedes. Cambia tus palabras: «Señor, concédeme seguirte a donde vayas». Ahora sí.

(TOI26X)

Miguel y Satanás

Miguel   La enemistad entre Dios y el Demonio tiene un nombre: Miguel. Todo el odio que Satanás guarda hacia su Creador lo vuelca en el arcángel, porque de él se sirvió Dios para derrotarlo. También odia al hombre. Pero, con el hombre, su odio tiene salida, porque muchas veces logra engañarlo. Sin embargo, con Miguel, el odio de Satanás se vuelve espumarajos por la frustración; nada puede contra él.

   Satanás fue creado «luz bella», ángel repleto de hermosura. Al caer, esa hermosura devino en horror. Como novia despechada a quien el novio plantó junto al altar, aún se viste el traje blanco, ya raído, para tratar de recordar quién fue. Se disfraza de ángel de luz y se presenta a los hombres, para llevarlos a la oscuridad con piadosos argumentos. Y suplanta al propio arcángel, inspirando pecados bajo la excusa de un servicio al propio Dios. ¡Cuántos cismáticos han sido vistos por sus secuaces como ángeles de luz divina!

   Veréis a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre. Mira a Cristo, y verás que los ángeles sólo le sirven a Él. Sabrás distinguir al falso ángel cuando veas que se sirve de Dios para sí mismo.

(2909)

Atajos

atajos   En cierta ocasión, una persona cuya conversión tuve el privilegio de contemplar se me acercó: «Padre, desde que me he convertido, ya no puedo seguir saliendo con los ateos con quienes salía. No tengo nada que ver con ellos».

   Los atajos, aparentemente, llegan al destino por la ruta más breve. Pero cuando lo importante es recorrer el camino, y cuando el propio Cristo se ha llamado a Sí mismo «Camino», los atajos son una apostasía en toda regla.

   Decir, como dijo Juan: no es de los nuestros, es fácil. Y emprenderla contra el impío para que no se acerque puede ser hasta cómodo y aparentemente celoso. Pero el Camino no pasa por ahí.

   No se lo impidáis. Acoge al otro tal como es. Así lo ama Dios. Y busca, en esos ateos que tanto te repugnan, lo que hay en ellos de noble, lo que el mismo Dios ha sembrado en sus almas. Verás que también ellos desean, a su modo, la verdad y el amor. Acude en su ayuda, ahora que has descubierto a la Verdad, y muéstrales a Cristo. Anúnciales su Amor con tu amor.

   Ése es el camino. El corazón de Cristo Pastor. Lo demás son atajos.

(TOI26L)

Las bondades del apetito irascible

apetito irascible   El apetito irascible es el impulso que nos mueve a eliminar los obstáculos interpuestos entre nosotros y aquello que deseamos. Desde cortar el lazo que ata un regalo hasta derribar a empujones la puerta atascada cuando hay un incendio, todo ello viene dictado por el apetito irascible.

   Si tu mano te hace caer, córtatela… Si tu pie te hace caer, córtatelo… Si tu ojo te hace caer, sácatelo… Pueden parecer palabras duras. Salvo que entendamos las bondades del apetito irascible.

   Una amistad, un ordenador, una afición, un deporte… Todo ello es bueno. Pero si, en un momento, cualquiera de estas realidades se convirtiese en fardo que me impidiese acercarme a Dios, bien haría en desprenderme de ella inmediatamente con tal de alcanzar a Dios lo antes posible. Si por un deporte dejo la misa, si por un ordenador no hago oración, si por una amistad queda el corazón atado a tierra… Más te vale entrar manco en la vida.

   Lo único que importa realmente es alcanzar a Cristo. Y, por alcanzarlo, lo que haya que quemar se quema, lo que haya que perder se pierde, y lo que haya que tirar se tira. Sea malo o bueno. Vale la pena.

(TOB26)

El miedo a entender

miedo   Como, por estos lares, andamos de campaña en campaña, el teatro de los debates electorales se va volviendo cansino. Y si alzamos un poco la vista y seguimos las contiendas de los republicanos en Estados Unidos, podemos acabar creyendo que estas lides sirven para algo.

   Pero no sirven para nada. Jamás he visto a nadie confesar que su oponente en un debate lo había convencido.

   Los hay más ingenuos: son aquéllos que piensan que pueden llevar a la fe a un ateo a base de razonamientos. Eso no lo logró ni el mismo Jesucristo.

   Ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro que no cogían el sentido. A la vista de semejante excusa, cualquiera pensaría que Jesús les había planteado enigmas irresolubles… Pero todo lo que les dijo fue: Al Hijo del hombre lo van a entregar en manos de los hombres. ¿Tan difícil era?

   Más que difícil: imposible para quien no quiere entenderlo. Porque quien quiere entender pregunta, pero a ellos les daba miedo preguntarle sobre el asunto.

   Mira: si una persona no quiere cambiar su vida, aunque le demuestres en una pizarra que Jesús es el salvador del hombre no entenderá. ¿Por qué? Porque le da miedo.

(TOI25S)

La Verdad y el silencio

la-biblia1   Si ayer era Herodes, hoy es el propio Jesús quien pide a sus apóstoles que le lean la prensa: – ¿Quién dice la gente que soy yo? – Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas

   Todo mentira.

   – «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?» – «El Mesías de Dios». Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie.

   Todo el mundo hablando, y la Verdad conservada en un santuario al que sólo se accede a través del silencio. Está visto que las noticias realmente importantes no se leen en la prensa.

   Y esa prohibición de hablar no significa que no haya que anunciarlo. Poco después, tras su resurrección, el mismo Jesús que les pidió silencio les mandará anunciar a toda la Tierra la buena noticia. Pero, primero, esa noticia ha tenido que fraguarse en el silencio del alma.

   Por eso los hombres andan saturados de información, a la vez que ignoran la Verdad. Porque toda la información la reciben en medio de un gran ruido, mientras la Verdad sólo se la conoce en el silencio.

   Apaga la radio, cierra el periódico, reza un poco… Y, después ¡habla! Serás el mejor comunicador.

(TOI25V)

La prensa, la verdad y Herodes

prensa   Ya se ve que Herodes vivía pendiente de los medios de comunicación. Todo lo que sabía, y, quizá, todo aquello de lo que hablaba, lo conocía por la prensa:

   Unos decían que Juan había resucitado, otros que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

   Todo mentira.

   Pero a Herodes le alteraba, porque andaba pendiente de lo que decían, y escuchaba con atención lo que otros le contaban. Una triste forma de ver el mundo.

   Leo la prensa todos los días. Pero también leo la Biblia. Y creo más a la Biblia que a la prensa. Quienes nos transmiten las noticias a diario tienen un interés distinto al de nuestra salvación. Quien nos habla en la Escritura y en la conciencia no busca más que nuestra salvación.

   Por eso, cuando veo a personas como yo discutiendo sobre los viajes del Papa sin más datos que los que leen en la prensa, me pregunto si, por haber escuchado un noticiario, piensan que son expertos en política internacional y conocen los entresijos de Cuba, de USA y del Vaticano. Y me acuerdo de las fantasías de Herodes… Yo, francamente, prefiero leer, callar y rezar.

(TOI25J)

La pobreza que nos hace libres

pobreza   Nuestra pobreza es la riqueza del mundo.

   Un mundo poblado por cristianos ricos –Dios nos libre de semejante pesadilla– sería un mundo de esclavos. Porque si aquéllos que están llamados a liberar al mundo se encuentran encadenados a los bienes terrenos, ¿quién liberará a los cautivos del pecado?

   Los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles: – «No llevéis para el camino ni bastón, ni alforja, ni pan ni dinero». Y esa pobreza de los apóstoles era la que les proporcionaba la libertad de movimientos que los convertía en don para el mundo.

   El problema no reside en tener o no tener cosas. El verbo que emplea el Señor no es «tener», sino «llevar». Quien tiene cosas y es capaz de marcharse sin llevar nada consigo es pobre y es libre. Pero quien no sabe moverse sin llevar encima lo que tiene es un pobre esclavo, y es rico aunque tenga poco.

   Dios no nos quiere parados, sino en movimiento. Cando Él llama, debemos ser capaces de salir de inmediato sin poner condiciones, afrontando las dificultades del camino y las incomodidades que conlleva no querer echar raíces en la Tierra, sino en el Cielo.

(TOI25X)

Esas tentaciones tan extrañas…

tentaciones   … Y es que no basta con escuchar. Continuamos hoy donde lo dejamos ayer.

   Por ejemplo: tú estás cómodamente sentado, y escuchas el Sermón de la Montaña: Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos (Mt 5, 3). Entonces comienzas a divagar sobre las maravillas de la pobreza espiritual y la libertad con que vive quien no tiene otra riqueza sino Dios. Como quien juega con fuego se acaba quemando, repentinamente te asalta un pensamiento inquietante: ¿por qué no prescindir del teléfono móvil un día a la semana? ¿por qué no declarar los viernes como «día sin televisión»? Se te ocurre que, de esa forma, serías un poco más pobre, un poco más libre, y un poco más rico en el alma.

   Inmediatamente, se disparan todas las alarmas. Comienzas a sentir desasosiego. Te están tocando la vida, y eso te alborota. Como semejantes pensamientos te hacen perder la paz, los tratas como si fueran tentaciones, y los desechas. ¡Estabas tan a gusto contemplando! Una vez desechados, continúas tu oración… ¡Qué paz!

   Más bien: ¡Qué lástima!

   Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.

(TOI25M)

¡Levantemos el corazón!

CxMO_LEVANTARSE_DE_UNA_SILLA.jpg_659879267   Dicen que toda larga marcha comienza siempre con un paso… Pero no es verdad. Antes de ese primer paso es preciso un gesto crucial, sin el cual no habrá ni primer paso ni larga marcha: el heroico gesto de levantarse.

   Y no debe ser fácil. Porque muchas personas deciden seguir a Cristo desde la silla, la butaca, o incluso el banco de la iglesia. No hay más que ver la cantidad de feligreses que, llegado el «sursum corda» de la misa («levantemos el corazón») aún continúan sentados en sus asientos, y sólo entonces deciden levantar con gran esfuerzo, si no el corazón, al menos las posaderas.

   Se dicen cristianos porque están a favor. Están a favor de Jesucristo, de la Iglesia, del Papa, de Cáritas, y algunos incluso de su párroco. Escuchan el sermón y se deleitan oyendo esas cosas tan profundas. Rezan desde el asiento, aprovechando que están en el templo…

   Pero si se trata de desmontar su vida para acercarse a quienes no creen, o de prescindir de comodidades para hacer limosnas… ¡Bueno, bueno, tampoco hay que pasarse! ¡Ellos ya están a favor!

   Él se levantó y lo siguió. ¡Así comienza una larga marcha! Levantando el… el corazón.

(2109)