Liber Gomorrhianus

27 Agosto, 2015 – Espiritualidad digital

El sacerdote, la misa y el reloj

puntual_www.stilogo.com   Perdonad si, hoy, este breve comentario está trufado de corporativismo. Normalmente escribo para laicos, pero las palabras que hoy nos regala el Señor me remueven como sacerdote.

   ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Preciosa descripción del ministerio sacerdotal. El sacerdote es aquél en cuyas manos pone Jesucristo el Pan de Vida para que lo reparta los siervos de Dios. Y –ya lo habéis leído– quiere que lo haga a sus horas.

   Es toda una delicadeza por parte del Señor, a la que los sacerdotes debemos servir con todo nuestro empeño. La misa no puede comenzar tarde nunca. Al Pueblo de Dios no se le debe hacer esperar jamás. Si los feligreses comprueban que la misa siempre empieza puntualmente entenderán que, para el sacerdote, la misa es lo más serio de su vida. Y se sentirán ellos también movidos a ser puntuales.

   Pero si los feligreses notan que la misa siempre empieza tarde, aunque sean pocos minutos, acabarán creyendo –en el mejor de los casos– que el sacerdote tiene otras cosas más importantes que hacer. Y eso sería terrible, para el sacerdote y para ellos.

(TOI21J)