“Evangelio

25 Agosto, 2015 – Espiritualidad digital

Peligros de la lectura rápida

lectura rápida   Leemos muy deprisa el Evangelio, y así nos va.

   ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos ciegos, que pagáis el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Algunos, tras leer estas palabras, rápidamente deducen que quienes pagan el décimo son unos hipócritas incapaces de compadecerse de nadie; y que lo que hay que hacer es ser compasivos en lugar de pagar tanto décimo.

   Es como si yo digo durante un sermón: «¿Por qué comulgáis todos los días, si después habláis mal de vuestro prójimo?», y un alma incauta deduce de mis palabras que comulgar todos los días nos vuelve hipócritas, y que es mejor no comulgar, no vaya a ser que la comunión nos envenene y nos vuelva malos. Desgraciadamente, no me invento nada.

   Deberíamos leer el evangelio hasta el final: Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello. Es decir: que mientras tú no entregues el diezmo de tus ingresos en limosnas no critiques a quienes lo hacen. Y mientras no comulgues tú todos los días, mejor cierra los labios, que por donde no entra la comunión sale la ponzoña.

(TOI21M)