Evangelio 2018

21 agosto, 2015 – Espiritualidad digital

El principal y primero

caridad   Nos ha perjudicado esa traducción tan poética como imprecisa del Himno a la caridad de san Pablo que lo convierte en un himno al «amor». «Amor» se dice de muchas formas, y, hoy día, tanto puede referirse a la sublimidad del martirio como a las bajezas de la lujuria. Entre un extremo y otro, la filantropía, la solidaridad, o hasta el arrumaco de la mascota caben bajo la palabra «amor».

   Pero san Pablo habla de «caridad». La caridad es una relación de intimidad con Dios, en la que el Amor divino se derrama, colma el corazón del hombre, lo desborda, y se vierte en los hermanos. Aunque repartiera todos mis bienes (…), si no tengo caridad, nada me aprovecha (1Co 13, 3). Es decir: no me salvaré por haber socorrido a los pobres, aunque les haya dado cuanto tengo, si primero no he amado a Dios y no he recibido su Amor.

   «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser». Este mandamiento es el principal y primero. No lo olvides jamás: la verdadera caridad comienza por rezar, por vivir en gracia de Dios, y por comulgar devotamente. Lo demás viene después.

(TOI20V)