Liber Gomorrhianus

20 Agosto, 2015 – Espiritualidad digital

Nuestras cosas

nuestras cosas   Decía san Agustín que el pecado consistía en una conversión a las criaturas y una aversión a Dios. Son caras de una misma y negra moneda.

   No conozco a nadie que peque por odio a Dios, con la intención expresa de ofenderlo y ultrajar su honor. No digo que no existan personas así; digo que no conozco a ninguna. En cambio, conozco a muchos pecadores, y el más cercano de ellos habita dentro de mí.

   Los convidados no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios

   He ahí el verdadero rostro del pecado: no es que no amemos a Dios, sino que, cuando se trata de se trata de elegir entre Dios y «nuestras cosas», elegimos nuestras cosas. Y nuestras cosas no son Dios, aunque procedan de Él. Por eso, al elegirlas, le despreciamos, le ofendemos, y nos condenamos a vivir con ellas y sin Él.

   Vivir con las cosas que proceden de Dios, pero sin Dios. Eso, prolongado eternamente, es el Infierno. Y eso escoge quien decide hacer deporte en lugar de ir a misa, o quien decide trabajar en lugar de rezar, o quien decide pensar en todo menos en Dios.

   Deberíamos tener cuidado.

(TOI20J)