Liber Gomorrhianus

19 Agosto, 2015 – Espiritualidad digital

Porque yo soy bueno…

porque yo soy bueno   Aquellos trabajadores, que se sentían agraviados por cobrar lo mismo que sus compañeros habiendo trabajado más horas, cometieron la estupidez de creer que habían ganado el jornal con su esfuerzo. Estaban lejos de la verdad:

   ¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?

   Si hubieran querido abrir los ojos, habrían entendido. Ojalá los abramos nosotros.

   Si recibimos de Dios la fe y las fuerzas para honrarle cada día, no es porque seamos mejores que otros. Pregúntale y te dirá por qué te bendice: Porque yo soy bueno.

   Si, cada vez que acudimos al sacramento de la Penitencia, somos lavados de nuestras iniquidades y colmados con la divina gracia, no es porque nuestro arrepentimiento sea una perfecta expresión de amor. Pregúntale y te dirá por qué te perdona: Porque yo soy bueno.

   Si recibimos el Cuerpo de Cristo en alimento, no es porque lo hayamos merecido con la santidad de nuestra vida. Pregúntale y te dirá por qué comulgas: Porque yo soy bueno.

   Y si, un día, las puertas del Cielo se abren ante nosotros, no será porque nuestras obras hayan merecido esa recompensa. Pregúntale entonces, y te dirá por qué eres admitido en el Reino: Porque yo soy bueno.

(TOI20X)