“Evangelio

16 Agosto, 2015 – Espiritualidad digital

Sobre el precepto dominical

precepto dominical   Tanto el tercer mandamiento de la Ley de Dios como el primero de la santa madre Iglesia nos recuerdan la necesidad de participar en la Eucaristía los días de precepto. Sabemos que la ausencia voluntaria de la santa misa en un día de precepto constituye un pecado mortal. Es decir, el alma queda muerta. Si no media confesión sacramental, comulgar en ese estado constituye un sacrilegio. Y morir así supone condenarse para siempre.

   Se equivocaría quien pensase que la Iglesia, obsesionada con no perder feligreses en las misas ni dinero en las colectas, envía al Infierno a quien no acuda cada domingo a su convocatoria. El sentido del precepto dominical es muy distinto.

   Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre no tenéis vida. Fiel a estas palabras del Señor, la Iglesia avisa a sus hijos de que morirán si no se alimentan. Cualquier madre lo hace. Y la esencia del precepto dominical no es la condena para quien falta a misa. La esencia del precepto dominical es que sólo la Eucaristía puede dar vida al alma. Lógicamente, quien decide no comer decide morir. Pero eso no es culpa de la Iglesia. Es su principal dolor.

(TOB20)