“Evangelio

14 Agosto, 2015 – Espiritualidad digital

Al principio no era así

al principio   Hablando sobre el divorcio, dice el Señor: Al principio, no era así.

   Bien. Y, ¿cómo era al principio? ¿Cómo era la condición del amor conyugal antes de que el pecado viniera a perturbarlo todo?

   Al principio, el amor, en cualquiera de sus formas, era un éxtasis, es decir, una «salida de sí». El hombre, cuando amaba, se olvidaba de sí mismo y se entregaba por completo, sin pedir ni esperar nada a cambio. El amor no se vendía ni se compraba; se regalaba, sin más. Así nos amó y nos ama Quien es el Principio desde el principio.

   Al principio, el hombre y la mujer no se miraban de frente, porque de frente no miraban sino a Dios. Y en Él se veían reflejados el uno al otro. El hombre veía en su esposa a una hija del Altísimo, y la mujer veía en su marido a un predilecto de Dios. Por eso se trataban con respeto y reverencia.

   Así era al principio. Pero el pecado, con su egoísmo, lo manchó todo. Y el amor se convirtió en mercado.

   Dadle lustre a vuestro amor. Dejadlo como estaba en el principio. Erradicad el egoísmo de vuestras vidas y de vuestros matrimonios.

(TOI19V)