“Evangelio

13 Agosto, 2015 – Espiritualidad digital

Quitado y enfadado

quita   Ahora lo llaman una «quita»: El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Tú llegas al Banco angustiado por los plazos de la hipoteca, y el director del Banco te recibe con un abrazo y te dice: «¡No se preocupe, hombre! Hemos pensado que merece usted una oportunidad, y vamos a hacerle una quita. A partir de ahora, ya no nos debe usted nada».

   Lo normal sería que, después de una quita, el ex-deudor saliese del Banco bailando por bulerías, e invitando a cerveza a los amigos e incluso a los enemigos. Sin embargo, el «quitado» de la parábola no parecía ajustarse a estas previsiones: Al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios (una miseria) y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: «Págame lo que me debes».

   Yo creo que este hombre no salió contento de su quita. Se sentía humillado. Era de ésos a quienes no les gusta que les regalen nada. O sea que, además de moroso, era idiota.

   ¿Sales contento del confesonario cuando recibes la absolución? ¿O te acompaña la sensación de fracaso del pecado, y la rabia de tener que volver a empezar? Examínate.

(TOI19J)