Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

12 Agosto, 2015 – Espiritualidad digital

«Fraterna» antes que «corrección»

corrección   La doctrina sobre la corrección fraterna descansa sobre esos lazos cordiales, humanos y sobrenaturales que permiten hablar del otro como «hermano»: Si tu hermano peca, repréndelo a solas entre los dos.

   Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Para empezar, lo más probable es que no me haga caso, porque en este planeta nadie hace caso de nadie, y todo el mundo hace lo que le da la gana. Pero será más fácil que mi interlocutor me escuche si primero se han creado esos lazos que me permiten tratarlo como hermano.

   No siempre es conveniente reprender a quien peca, aunque siempre es necesario desagraviar, aunque sea interiormente. Pero si quien peca ante mí es alguien a quien no conozco, y con quien no tengo un trato fraterno, la corrección –aunque sea a solas– no serviría de nada. ¿Cómo vas a escuchar la reprensión de quien no es amigo tuyo, sino como el «rapapolvo» de un extraño?

   Sin embargo, si he creado una relación de cariño con quienes tengo a mi alrededor, será mucho más fácil tomarlos a solas y hablarles con claridad. Los amigos hacen esas cosas.

   Por tanto, ¿hay que corregir? Sí. Pero, primero, hay que amar.

(TOI19X)