Liber Gomorrhianus

10 Agosto, 2015 – Espiritualidad digital

¿Sabes por qué estás aquí?

Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo   Una religiosa que había padecido terribles sequedades espirituales durante años me explicó cómo un solo pensamiento, alumbrado en la oración, había cambiado por completo su alma: «Todo en mi interior se transformó cuando me di cuenta de para qué había venido al convento. Yo estaba deseando vivir aquí, y, de repente, comprendí que no he venido aquí para vivir, sino para morir. Ahora tengo, al fin, paz».

   La única forma que conozco para decirlo aún mejor es acudir al evangelio: Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. Y tengo la impresión de que no está dicho para ser aplicado exclusivamente en los conventos.

   Los mártires lo entendieron muy bien. La religiosa de quien te he hablado, también. Ahora hace falta que lo entendamos tú y yo, y así nos ahorremos disgustos innecesarios. Dios no nos ha traído a este mundo para que vivamos bien; nos ha traído aquí para que entreguemos la vida, unidos a su Hijo. Y para que, entregando la vida, salvemos muchas almas. Una vez lo hayamos hecho, junto a esas almas viviremos eternamente en el Cielo. Y allí, sin miedo, gritaremos: «¡Esto es Vida!»

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