Liber Gomorrhianus

7 Agosto, 2015 – Espiritualidad digital

¡Maestro, que los asustas!

cargue con su cruz   Imaginad la cara que se les quedó a quienes escuchaban: El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.

   Os recuerdo que, para aquellas personas, la expresión que cargue con su cruz y me siga no tenía la resonancia que tiene para nosotros. Nosotros tenemos crucifijos, y los veneramos. Aquellos hombres no. Y, para ellos, las palabras que cargue con su cruz y me siga eran palabras terribles. Muchos habían visto a los condenados a la pena de crucifixión consumirse y agonizar lentamente en aquellos leños. ¿Qué harías tú si alguien te dijera: «si quieres seguirme, ven conmigo a la silla eléctrica»?

   Desde luego, si algo no puede decirse de Jesús es que pusiera fácil las cosas, o que fuera presa de ese miedo tan de nuestros días por espantar al auditorio. Muchos de nuestros contemporáneos –de los que vienen a misa–, si hubiesen estado allí, habrían reprendido al Señor: «¡Maestro, que los asustas!»

   Pero la verdad es la verdad. Y esa Verdad es Cristo. Lo demás, aunque lo llamemos «pedagogía» o «markenting», es, sencillamente, mentira. A ésa sí que hay que tenerle miedo. Más que a la muerte.

(TOI18V)