Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

6 Agosto, 2015 – Espiritualidad digital

Batanes y bataneros

bataneros   Siempre me ha parecido simpática la imagen que usa san Marcos –sin ninguna duda escuchada a san Pedro– para describir la blancura de los vestidos del Señor en el momento de su Transfiguración: Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. En primer lugar, parece un anuncio de detergente. En segundo lugar, en España pocos saben lo que es un batanero, porque ya no existen. Estos trabajadores prensaban la lana en el batán (una enorme máquina) para terminar de compactarla con agua y así limpiarla. Simón Pedro, sin duda, recordaba haber llevado su ropa al batanero, y confesó que nunca la recogió tan blanca como los vestidos de Jesús en aquel día.

   Pienso en el alma, en el batán de la Penitencia, y en lo bataneros que somos los sacerdotes. En ocasiones, nos traéis las almas hechas una pena, llenas de barro como los uniformes de los soldados después de la batalla, o –simplemente– cubiertas de polvo como las ropas de quien se ha caído. Y cariñosamente os reprendemos –porque el batán también golpea para limpiar– antes de daros la absolución. ¡Qué blancura en vuestras almas cuando os marcháis! Realmente salís transfigurados.

(0608)