Liber Gomorrhianus

5 Agosto, 2015 – Espiritualidad digital

Reza tú primero

amigos   Ante la insistencia de aquella mujer, que acosaba a Jesús gritando: Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David, los apóstoles intercedieron por ella: Atiéndela, que viene detrás gritando. Entre todos vencieron al Hijo de Dios, y el milagro, finalmente, se obró.

   Toma nota. Porque muchas veces tus amigos, conscientes de que eres cristiano y amas a Dios, te piden que reces por ellos cuando se encuentran en dificultades. Pero esos mismos amigos, que acuden a tu oración, ni rezan, ni van a misa, ni se confiesan. Incluso en esos momentos de dificultad, prefieren que reces tú a rezar ellos. Quizá se sienten indignos, o quizá –no quisiera pensarlo– no acaba de apetecerles rezar.

   No te niegues a pedir por ellos. Pero respóndeles con cariño y con claridad: «He estado rezando por ti anoche. Y el Señor me ha respondido que por qué no se lo pides tú mismo. Y es que mi oración tendrá valor si está apoyando la tuya. Por eso, si de verdad deseas que Dios te ayude, reconcíliate primero con Él –confiésate–, pídele después socorro, y yo apoyaré tus súplicas con las mías. Quizá te dé el Señor incluso más de lo que le pides».

(TOI18X)