Evangelio 2018

3 agosto, 2015 – Espiritualidad digital

Todos se saciaron, menos Él

multiplicación de los panes y los peces   El relato que hace san Mateo sobre la primera multiplicación de los panes y los peces ofrece datos que ayudan mucho a entender cómo vivió Jesús aquel momento, y por qué, tras despedir a la gente, subió al monte a orar.

 Al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca a un sitio tranquilo y apartado. En un primer momento, Jesús no fue al monte a multiplicar nada, ni a curar enfermos. Jesús fue al monte a orar y a llorar a su primo muerto. Estaba compungido y necesitaba quedarse solo.

   Al saberlo la gente, le siguió por tierra desde los pueblos. Al desembarcar vio Jesús el gentío, le dio lástima. Los planes del Señor quedaron truncados por la avalancha de personas que lo buscaba. Y Jesús, una vez más, cedió. Curó enfermos y alimentó a la multitud.

   Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños. Todos estaban saciados. Todos, menos Él. Porque Jesús había acudido allí a rezar y a llorar a solas. Y no había podido hacer ninguna de las dos cosas. ¿Renunció a ellas? Hay necesidades a las que ni el mismo Dios puede renunciar. Mañana lo veremos.

(TOI18L)