“Evangelio

31 Julio, 2015 – Espiritualidad digital

Donde no eres más que un «pesado»

pesado   Conozco a personas con verdadero celo de almas, que han acercado a la Iglesia a multitud de alejados, y que hablan de Dios a cuantos se cruzan en su camino… Pero que jamás han conseguido que sus seres más amados, los miembros de su familia, se interesen por la religión.

   Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta. Es paradójico, pero está escrito. Y le sucedió también al Señor.

   No hay que extrañarse. El apostolado familiar es el más difícil de todos. Y es que, con la familia, la palabra no sirve para nada. Aunque entre tus amigos puedas pasar por santo, en casa no dejarás de ser un «pesado». Te tienen demasiado oído. Y cuando vuelves a recordar a tus hijos que deben bautizar a tus nietos, o que no estaría mal que pasaran por la iglesia los domingos, su respuesta siempre es la misma –te la digan o no–: «Ya está el pesado de papá –o la pesada de mamá– con la misma monserga de siempre». Ya lo ves: nada que hacer.

   Sólo aparentemente. Hay mucho que rezar, mucho cariño que dar, mucha alegría que transmitir. Ese apostolado sí funciona en la familia.

(TOI17V)