Evangelio 2018

29 julio, 2015 – Espiritualidad digital

Marta tiene un marcapasos

marta   «Marta tiene un marcapasos, que le anima el corazón», cantaban los hombres G allá por los 80, cuando algunos éramos tan jóvenes.

   Aquellos cantantes de la «movida» no eran, precisamente, los intérpretes autorizados de la Escritura. Pero ¡cuánta razón tenían al cantarle a Marta!

   Marta tiene un marcapasos, y le anima el corazón a toda velocidad. Su hermana María tiende más a la bradicardia, y permanece sosegada y recogida mientras Marta se altera.

   Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Conozco a Marta: es de esas mujeres que siempre corren. Acuden a todo, si «todo» tiene que ver con Cristo. Si asisten a una misa celebrada por el Papa, se abrirán camino a la primera fila aunque sea a codazos (¡ya pedirán perdón después!). Si llevan a un enfermo al hospital, tratarán de saltarse la cola y reñirán con todo el mundo para que su enfermo sea atendido cuanto antes, sin reparar demasiado en el resto de pacientes. Marta es así: es todo corazón, y ese corazón, que es todo de Cristo, tiene un marcapasos trepidante.

   Y, con todo, lo tengo muy seguro: Jesús ve a Marta, y sonríe.

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