Evangelio 2018

28 julio, 2015 – Espiritualidad digital

Ficción veraniega

verano    Así comienza el evangelio de hoy: Jesús dejó a la gente y se fue a casa.

   Teniendo en cuenta el cansancio del Señor al final de la jornada, podría seguir con algo parecido a esto: «se sirvió un refresco y esperó a la hora de cenar, para después irse a la cama».

   Pero, volviendo al evangelio: Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo».

   En nuestra ficción veraniega, ahora podría seguir: «Jesús contestó: “Mejor preguntádmelo mañana. Ahora vamos a descansar un poco y a cenar”».

   Pero el evangelio no obedece a nuestra ficción veraniega. Jesús se entretuvo con los suyos explicando detenidamente la parábola.

   Ni Jesucristo era un trabajador a tiempo parcial, ni el cristianismo es un voluntariado que se ejerza de seis a ocho. Cuando el corazón es presa de un amor, no puede apagarse el fuego como se apagan las luces del dormitorio por la noche.

   He aquí la diferencia entre lo que algunos entienden por «hacer apostolado» y la realidad del ser apóstol. Para hacer algo tienes que empezar –con esfuerzo– y puedes terminar. Pero si eres apóstol, lo eres mañana, tarde, y noche. Dejar de serlo supondría morir.

(TOI17M)