Evangelio 2018

22 julio, 2015 – Espiritualidad digital

Llorando como una magdalena

magdalena   Se les supone a los ángeles una preclara inteligencia. Por tanto, no hacen preguntas tontas; sólo hacen preguntas oportunas y agudas. María Magdalena fue el blanco de una de ellas:

   Ellos le preguntan: – «Mujer, ¿por qué lloras?»

   Tan oportuna e inteligente era la pregunta, que el mismo Hijo de Dios, minutos más tarde, la repitió:

   Jesús le dice: – «Mujer, ¿por qué lloras?»

   Será, por tanto, oportuno que nos hagamos eco del interrogatorio, y respondamos.

   Para empezar, no digas que no lloras. Todos lloramos, por dentro o por fuera. Busca ahora el motivo de tus lágrimas: «Lloro porque me duele aquí o allí, lloro porque estoy enfermo, lloro porque no me hacen caso, lloro porque los demás no hacen lo que les digo, lloro porque las cosas no salen como me gustaría, lloro porque mi familia me hace sufrir, lloro porque tengo un hijo enfermo, lloro porque no tengo dinero»… Es suficiente.

   Lee ahora la respuesta de María Magdalena: Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto. ¿Alguna vez has llorado porque echabas de menos a Jesucristo? ¿Has derramado alguna lágrima por su Amor?

   Llorar «como una magdalena» no es llorar mucho. Es llorar bien.

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