“Evangelio

18 Julio, 2015 – Espiritualidad digital

Almas heridas

delicadeza   Cada vez más, nos encontramos con personas que vienen de muy lejos buscando a Dios. Han pasado muchos años lejos de la Iglesia, apenas han recibido formación, se han anegado en las aguas sucias del pecado, y ahora buscan a ese Dios olvidado y aquella limpieza perdida. Haz la prueba: deja que en tu bloque de vecinos, o en tu lugar de trabajo, quienes te rodean sepan que eres creyente. Muchos se reirán o te despreciarán. Pero, al cabo de un tiempo, alguien se te acercará y te pedirá que reces por él.

   Cuando esa persona se te acerque, será alguien que se encuentra en pecado desde hace mucho tiempo. Por favor, no cometas la insensatez de acusarlo o de enviarlo al infierno. No seas imprudente. Además, esa persona conoce el infierno mejor que tú. No vas a explicarle nada nuevo.

   La caña cascada no la quebrará, el pábilo vacilante no lo apagará. Cuida con delicadeza esa caña cascada, cubre con cariño ese pábilo vacilante. Hazle ver que Dios le ama y le perdona. Trátale con cariño, transmítele el Amor de Dios. Y, en un momento dado –Dios te dirá cuándo– invítale a confesar sus culpas. Habrás salvado un alma.

(TOI15S)