Liber Gomorrhianus

15 Julio, 2015 – Espiritualidad digital

No olvidemos por qué estamos aquí

anuncio   Nos equivocamos cuando convertimos el amor al prójimo en nuestra principal enseña, y la atención a los pobres en nuestra misión primera. Nos confundimos, y confundimos al mundo. Algo debería hacernos sospechar: el amor al prójimo y la atención a los pobres siempre cosechan aplausos. Por ese mensaje nadie nos crucificará. ¿Acaso fue Cristo crucificado por ello? Quién sabe si el Anticristo, cuando venga, no presidirá una ONG de prestigio mundial.

   El amor al prójimo y la atención al necesitado son, en la Iglesia, un precioso síntoma, pero no la bendita enfermedad ni el principal anuncio. El anuncio es que Cristo es salvador del hombre, y fuera de Él no hay salvación. Por gritar esto sí podrían crucificarnos.

   Nadie conoce al Padre sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar. La vida eterna, anhelo secreto del corazón humano, es el conocimiento de Dios; sólo en Cristo se conoce al Padre, y sólo en la Iglesia se encuentra a Cristo. Para gritar eso estamos en el mundo. Y si, en nuestro amor al prójimo, descuidamos recordarle que está llamado al Cielo y salvado por Cristo, habremos cebado cuerpos para el cementerio. Aunque nos hagan mil homenajes.

(TOI15X)