Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

12 Julio, 2015 – Espiritualidad digital

Un bastón y nada más

baston   Cuando sigues a Jesucristo, te sobra todo. Cualquier criatura se te vuelve peso, y, aunque tienes que entenderte con ellas y amarlas, porque vives en el mundo y quieres redimir el mundo, necesitas estar muy desasido para entregarlo todo y no llevarte nada de ellas. Es necesario ir muy ligero de equipaje para seguir a Jesucristo.

   Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más. Si todos tuviésemos 25 años y fuésemos medallistas olímpicos de maratón, ni siquiera el bastón nos haría falta. Pero, como bien sabe el Señor que somos débiles, no se conforma con permitirnos llevar un bastón; nos manda que lo llevemos. Y, si no lo llevamos, desobedecemos.

   Necesitas descansar. Necesitas, de cuando en cuando, tomar un día libre y dedicarte a tus aficiones. Debes dormir por la noche las horas necesarias. Porque, si no lo haces, tu carácter se agriará y tu apostolado se resentirá. Debes saber que tanto sirves al Señor cuando te cansas por Él y por los demás como cuando descansas para poder seguir entregándote.

   Claro que el bastón no es sólo para una parada en el camino. Mientras caminas y te cansas, apóyate en el mejor bastón: la Cruz.

(TOB15)