“Evangelio

4 Julio, 2015 – Espiritualidad digital

Ayuno y envidia

envidia   Da la impresión de que tuviesen envidia. ¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan? Ahora se diría de otra manera: «¡Qué morro! ¡Mira ésos!»

   No son sólo los discípulos de Juan y los fariseos. Son muchos, por desgracia, los cristianos que miran con secreta envidia a quienes no viven atados a los preceptos de la religión. «¡Mira ésos! –piensan– Ni van a misa los domingos, ni se preocupan lo más mínimo por si esto o aquello es pecado o no, hacen lo que les da la gana… Y, encima, seguro que diez minutos antes de morirse llega el capellán de hospital, los confiesa, y aún se van al Cielo. ¡Qué morro!» Si un viernes de Cuaresma comen en un restaurante, mientras se llevan a la boca el bacalao y los garbanzos del potaje miran con el rabillo del ojo el entrecot de la mesa de al lado, y exclaman por dentro: «¡Quién fuera ateo!»

   El problema, como casi siempre, es la falta de amor. El ayuno verdaderamente religioso sazona la amargura del rigor con la dulzura de la ofrenda amorosa. Si no eres muy feliz mientras ayunas, no estás ayunando bien.

(TOI13S)