“Evangelio

28 Junio, 2015 – Espiritualidad digital

Historia de un robo

robo   Aquella mujer se acercó a Jesús por detrás, como una ladrona. Y así debía sentirse, aunque cualquiera comprendería que se trataba de un hurto famélico. Tras haber gastado su fortuna en médicos, continuaba desangrándose.

   El robo fue un éxito. Estaba segura de que con sólo tocarle el vestido curaría. Y así fue. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias.

   De repente, Jesús se detuvo. – ¿Quién me ha tocado el manto? Se dio la vuelta, y buscó con la mirada, hasta que dio con ella.

   La mujer, entonces, se acercó asustada y temblorosa. La habían descubierto. Temió, por un momento, que Jesús, furioso, recuperase el milagro robado, y la enfermedad volviera a cebarse en ella. Entonces se le echó a los pies y le confesó todo. Quizá la confesión le obtuviese el perdón…

   Jesús sonrió. – Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud.

   Paradoja: el hombre más rico de la Tierra, Dios encarnado, está disponible para los ladrones. Y le encanta que le roben. Pero a la gente le da por robar bancos y supermercados, que es complicadísimo, mientras sólo unos pocos van al confesonario a robarle a Jesús la sanación. No hay quien lo entienda.

(TOB13)