Evangelio 2018

27 junio, 2015 – Espiritualidad digital

Los de cerca y los de lejos

Basta que lo digas de palabra   A menudo sorprende, en los santos evangelios, la dureza de Jesús con «los de cerca», sobre todo si la comparamos con la ternura que muchas veces dispensó a «los de lejos».

   Hoy mismo: la fe de un centurión romano, ajeno por completo a las promesas de Israel, moverá al Señor a exclamar: Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Y, acto seguido, sentenciará: A los ciudadanos del reino los echarán fuera, a las tinieblas. ¿Por qué?

   A los de cerca, Jesús nos ha dado las llaves de su corazón. Podemos amarlo intensamente, y también intensamente le podemos herir. Estar cerca tiene sus peligros.

   En ocasiones, los de cerca nos creemos buenos. Tomamos el regalo de Dios como derecho, y pensamos que hemos merecido lo que se nos dio. El paso siguiente es apropiarnos de la Tierra Prometida y convertirnos en Dios. Lo fiamos todo a nuestras fuerzas, y olvidamos la fe. Convertimos la Iglesia en empresa, y el esfuerzo sustituye a la oración y el ayuno.

   Jesús, entonces, encuentra a quien le dice: Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano… Y encuentra en él el consuelo que nosotros no le damos.

(TOI12S)