Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

25 Junio, 2015 – Espiritualidad digital

La Palabra de Dios como trabajo

palabra de dios   Escuchar la Palabra de Dios cada día y meditarla es como retirarse a un lugar tranquilo y gozar deleites celestiales. Esos momentos, en que el alma y Dios quedan a solas, pueden llegar a ser los mejores momentos de la jornada. Y es que la Palabra de Dios es dulce como miel.

   Sin embargo, ¿queda el alma santificada por haber escuchado la Palabra y haber descansado en ella?

   No necesariamente. La Palabra de Dios como descanso repara las fuerzas, pero no basta para santificar al hombre si el hombre no pone en juego su libertad.

   El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena… Y es que uno puede escuchar la Palabra de Dios como quien asiste a un concierto: goza, se deleita, aplaude, y después retoma su vida donde la dejó. Nada ha cambiado.

   Después de gozar la Palabra de Dios como descanso, debes vivirla como cansancio. Has terminado tu tiempo de oración: es hora de dar la vida. Culmina tu oración con un pequeño propósito, y emplea el resto de la jornada en luchar por cumplirlo. Así corresponderás al Amor, y quedarás santificado.

(TOI12J)