Libros de José-Fernando Rey Ballesteros

24 Junio, 2015 – Espiritualidad digital

Para los amantes de la improvisación

improvisar   A pesar de lo que muchos creen, Dios no improvisa nunca. Cada acto o palabra suyas han sido gestados desde toda la eternidad, y son alumbrados en el momento justo.

   Si Dios, siendo Dios, no improvisa, mucho menos le conviene al hombre improvisar, especialmente cuando se trata de servir a Dios. La escucha del designio divino y la obediencia requieren tiempo y preparación. Personalmente, cuando me piden que predique sin darme tiempo para preparar la predicación siempre me niego. «¡Improvise! –me dicen– ¡Deje hablar al Espíritu! Ya sabe, “ex abundatia cordis”»… No les digo lo que saldría si destapo de repente el “cor” para no asustarlos, pero sí les digo que, precisamente para dejar hablar al Espíritu, debo preparar despacio mi predicación. De otro modo, me predicaría a mí mismo y les aburriría a ellos con discursos interminables.

   Vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel… Años de retiro y desierto fueron necesarios para que el Bautista cumpliese su vocación. Y si vuestras familias no son hogares cristianos donde vuestros pequeños se habitúen a escuchar a Dios, tampoco vuestros hijos podrán cumplir la suya. Cuidad el ambiente de vuestras casas. Ni la santidad ni la felicidad se improvisan.

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