Liber Gomorrhianus

18 junio, 2015 – Espiritualidad digital

Si llamas a Dios «Padre», vive como hijo

padre   Llamar a Dios «Padre» compromete mucho. Cada vez que lo haces, te proclamas hijo, y eso significa que sabes que Dios te ama y estás dispuesto a obedecerlo como los buenos hijos obedecen a sus padres, amorosa y confiadamente.

   Cuando llamas a Dios «Señor» –y haces bien, porque lo es– estás diciendo: «Te pertenezco, soy tuyo, eres mi dueño. Y, por tanto, haré lo que me digas porque te lo debo». Pero, cuando llamas a Dios «Padre», vas mucho más allá: «Me fío de Ti. Sé que me amas, que sabes lo que es bueno para mí, y que lo que me pides es para mi bien. Sé que tu mayor deseo es mi felicidad. Haré lo que me pides porque te amo, y porque no tengo otra forma de pagar todo el bien que me haces que entregándote mi vida en cada acto de obediencia. Por eso, mi mayor muestra de gratitud será dejarme hacer feliz por Ti, cumpliendo tus mandatos».

   Vosotros rezad así: Padre nuestro del cielo… No lo olvides: cada padrenuestro te hace libre, pero también te compromete. Cuando lo rezas renuncias a vivir la vida según tu antojo, y aceptas vivirla en adelante según su Ley.

(TOI11J)